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La Mano Inocente

Antípodas

title="Kavier Krahe.Antípodas"

¿Quién no ha querido alguna vez escapar, irse lo más lejos posible?

Pues desde La Mano Inocente, te damos un pequeño empujoncito para que encuentres ese sitio:

http://www.antipodr.com/

Aunque antes de irte, recuerda:  al final, todo es idéntico (más que nada por aquello de evitar decepciones)

 

Orgulloso


Sé que está mal decirlo, pero allá voy: estoy orgulloso de mí.

Hoy, después de casi un año recorriendo, en mi vuelta a casa, día tras día, el mismo camino, haciendo el mismo transbordo, recorriendo los mismos pasillos de la laberíntica red de metro; hoy, he descubierto un atajo que me permite reducir, a buen paso, mi tiempo de trayecto en la nada despreciable cifra de 15 segundos.

Quiero pensar que este, para mí, nuevo pasillo, no estaba antes ahí, que ha debido quedar al descubierto como consecuencia de las obras de este pasado verano; quizá, pienso, pertenecía a la configuración original de la estación, y debió quedar en el olvido en la última remodelación llevada a cabo por algún cerebro privilegiado allá por los años ochenta. Quiero pensar.

El caso es que me siento francamente orgulloso, exultante, diría; así que me voy caminando con la cabeza bien alta hasta que, como era de esperar, alcanza mi cabeza el pensamiento que venía a continuación en la secuencia lógica de acontecimientos:

Entonces,... ¿cómo se debieron sentir los grandes inventores de la humanidad? ¿Qué debió ser lo primero que le vino a la cabeza a Willhelm Bruhn cuando inventó el taxímetro, qué experimentó Cecil Booth al ver que aquello chupaba las pelusas?


El hombre teledirigido (aún bajo la influencia de Amis)

 

Rincones del jardín (I)

Rincones del jardín (I)

-¿Quieres un sorbo de esto?- le pregunté.

- No, gracias. Estoy intentando no beber alcohol en los almuerzos.

- También estoy intentándolo yo. Pero no lo consigo.

- Si bebo al mediodía, me siento horriblemente mal toda la tarde.

- Yo también. Pero me siento horriblemente mal al mediodía si no bebo alcohol.

- Ya. Al final, todo se reduce a elegir, ¿no te parece? -dijo-. Por la noche ocurre exactamente lo mismo. ¿Quieres encontrarte bien por la noche, o prefieres encontrarte bien por la mañana? Y lo mismo ocurre con la vida. ¿Quieres sentirte bien cuando eres joven, o prefieres sentirte bien cuando seas viejo? O una cosa o la otra. Las dos a la vez, imposible.

- Trágico, ¿verdad?

Dinero. Martin Amis

 

Devuélvame mi inocencia


Por las razones abajo señaladas.

Estando en casa más nerviosa que aburrida y más aburrida que ociosa, di con su anuncio que pedía pruebas de inocencia: “se busca mano inocente que apriete el gatillo”; y pensé para mí misma: aunque apuntara nunca daría, debo ser yo la mismishima inocencia.

Ya con la cuartilla rellena, yo la mano que tiembla, me dispuse a romperla convencida del absurdo que cometía, dado el caso, al dudar que fuera posible atinar en algún blanco. Y vino aquí mi impericia a mostrarse tal, que termine por introducir la cuartilla en un sobre que en la mesa descansaba a la espera de otros menesteres. Sonó en ese preciso memento, cruel, el timbre de la puerta. Aferrada como estaba yo a mis pruebas, me dirigí a ver quién era. Resulto ser el cartero, ante quien, mi indomable nerviosismo se mostro como reboloteo incesante ante sus narices de la misiva. El hombre asustado, resolvió cogerla sin más. Prometiendo incluir el sello a reembolso.

Y es que este inquieto movimiento, le pareció al hombre solamente un signo de despedida, y no lo que realmente era, una rotunda negativa.

Puede usted juzgar mi relato por lo descrito arriba y espero resuelva remitirme devuelta mis pruebas de inocencia, pues en el sobre iban también 100 euros, para el pago de una multa de tráfico.

se despide atenta y afectuosamente.

la mano que tiembla.

How to apply

Interesados, deben enviar nombre, forma de contacto y causa aparente de su inocencia al 

Apartado de correos 7575


Persons willing to apply must send name, contact form and aparently innocence´s cause to

PO Box 7575